Preocupación por el uso incorrecto de los EPI

EPI

Si consultas la Ley de Prevención de Riesgos Laborables, verás que un EPI o equipo de protección individual está definido como «cualquier equipo destinado a ser llevado o sujetado por el trabajador para que le proteja de uno o varios riesgos que puedan amenazar su seguridad o su salud, así como cualquier complemento o accesorio destinado a tal fin».

Si te fijas exactamente en su definición, llegarás a la conclusión que un EPI no es un instrumento utilizado para llevar a cabo una actividad, sino un medio de protección ante los riesgos que la realización de la actividad en sí conlleva. Son elementos que nos protegen ante un riesgo derivado de una actividad o una situación.

Para que estos equipos tengan utilidad, hay que utilizarlos de forma correcta. Veamos a continuación cómo pueden protegernos los EPI y cómo no deben de ser utilizados.

Usos correctos de los EPI

En función de los riesgos derivados de una actividad, habrá que elegir las protecciones adecuadas para su uso. De nada sirve llevar protecciones que no están indicadas para los riesgos a los que estamos expuestos.

Deben ser llevados o utilizados de la forma correcta marcada por el fabricante. El EPI es un elemento de protección individual, con su uso no protegemos a los demás.

A menudo, hay equipos que necesitan de un complemento o accesorio para su correcto funcionamiento. Estos elementos son considerados también EPI según la legislación vigente. Un ejemplo de estos casos son los arneses, de nada sirve utilizarlos solos si no están sujetos a elementos de agarre secundario.

Para su elección correcta hay que realizar una evaluación de riesgos y elegir los equipos de protección adecuados. Al mismo tiempo, hay que tener en cuenta también los posibles riesgos derivados que puedan constituir la utilización de los equipos en sí. De nada serviría la utilización de un equipo de protección si este anulara un riesgo y posibilitara otro.

EPI

Usos incorrectos de los EPI

El que uses una protección y no te sirva para el riesgo que conlleva es como si no se utilizara nada. Una frase muy común en profesionales de prevención de riesgos laborables. Y es que resume a la perfección el principal error a la hora del uso de estos equipos. Por lo tanto, cada elemento de protección debe ser utilizado para el riesgo que está diseñado.

Todo elemento protector tiene que estar en condiciones de uso, de nada sirve la utilización si están dañados, desgastados o deteriorados. Al mismo tiempo, su uso tiene que ser el especificado en las instrucciones del fabricante. Ahora que estamos con la pandemia del COVID-19, de nada sirve la utilización de una mascarilla de forma continuada, debe ser usada tras haberse limpiado correctamente o después del periodo de tiempo necesario para la desaparición del virus.

Por lo tanto, para el uso correcto de un EPI, debes tener en cuenta tres factores: la eliminación o prevención de los riesgos para los que está diseñado, la lectura de las instrucciones marcadas por el fabricante para el uso del equipo y, por último, su estado de conservación.

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